Coloquio en la cima del Ancón

4 de noviembre de 2006

Roberto Durán se encontraba en el palco presidencial en Calle 50, viendo el desfile del 4 de noviembre, Día de la Bandera, donde fue el abanderado.

Mientras conversaba con su viejo amigo, el cantante Rubén Blades, un joven del Colegio Artes y Oficios se le acerca y le entrega un sobre blanco y muy resplandeciente.

"Mano de Piedra" se sorprende por el brillo y lo toma. Por momentos queda mudo al tocarlo, era como si un recuerda de algo fabuloso volviera a su memoria.

El sobre y el papel dentro estaban hechos de seda y las letras del mismo brillaban como oro.

La nota decía:"Roberto, te espero en la cima del Ancón como siempre, tenemos que hablar. Procura llegar antes que caiga el sol".

Durán se puso nervioso, minutos más tarde se despide de la concurrencia y parte hacia el Cerro Ancón.

Luego de caminar hacia la cima por espacio de  una hora, "El Cholo" llega a la cita a las 4:30 p.m. y se apróxima al punto de encuentro.

Ahí estaba ella como siempre esperándolo en el mismo lugar y con la misma belleza que la carateriza. La leyenda del boxeo se conmueve al ver su belleza y esplendor. La contempla por segundos y luego inicia la conversación

 -Aqui me tienes, porque me has llamado mi amor. Será que me extrañas, porque yo te extraño con fuerzas cada vez que estoy lejos. Es tanto el amor que te tengo que quisiera dejarlo todo, para estar junto a tí y contemplarte por siempre-, expresó Durán.

-¿Te pasa algo verdad?, te no noto triste y pálida desde la mañana en que salimos a pasear por la ciudad. ¿Será que me cuentas? Tu sabes que he dado mi vida para complacerte, para llenarte de gloria y lujo, hacer que todos hablen de tí y miren tu esplendor-

Por momento Durán queda hablando sólo, y se molesta un poco.

-¿Estas enojada conmigo? ¿Qué te hice? Yo sé que tienes todo el derecho de molestar por mis errores, sólo soy un ser humano. Pero debes estar feliz porque te lleve a mi ingreso en el Salón de la Fama y a mis peleas de título mundial. Te cambie por mis hijos y esposa-

Durán se siente en el verde pasto de la cima del Ancón con rostro de incertidumbre.

-Te llevo en mi corazón y aún asi te enojas conmigo, no es justo-

Durán contempla el mar desde el cerro y por minutos queda hipnotizado.

-Ja ja ja. Mira puedo ver desde aquí mi casa en El Chorrillo. Recuerdas cuando me le escapa a mi madre de pelaito y venía a verte a escondidas. Y cuando era apenas novio de La Fula, siempre le inventaba historias raras para chifearla y venir a verte-, hace una pausa por segundos y luego prosigue.

-Los panameños luchamos mucho por recuperar nuestro suelo, nuestros árboles, nuestros mangos. ¡Chuzo los mangos que rico eran los mangos de la zona! Eran más grandes. Como cruce muchas veces el límite y me metía a escondidas porque si los gringos me agarraban que lío. Mi mamá y mis hermanos comieron mucho de esos mangos, a veces era lo único en casa-

-Mi amor tu sufriste mucho, eres una guerrera, luchaste por la soberanía, así como una generación de panameños, muchos amigos míos, que pelearon también. Tu fuerza en momentos dificiles me inspiró. Tus palabras, tu voz de aliento. Tu creiste siempre que llegaría a ser grande-, Durán continúan viendo toda la ciudad con rostro de niño sorprendido, cuando una voz irrumpé su meditación.

-Roberto estoy triste y te llame porque tu eres un gran panameño, representas a mucha gente humilde de este país cuyos sueños se pierden. Tu fuerza te hizo grande y me hizo grande a mi y te lo agradezco-

-Hoy veo al deporte, que tu y otros muchos representaron con honor, manchado y sucio. Ya es hora cambiar de encaminarnos en la vía de correcto, pero como van las cosas creo que no-

Durán responde: -tu lo puedes todo pide los cambios y se darán, tu fuerza es única y cuando quieres algo lo consigues-

-Muchas veces he querido, pero soy creyente del derecho soberano a elegir que tienen los panameños. Sólo espero que recapaciten y que aquellos que no tienen la volutad de progresar den paso a una generación con nuevas propuestas. Sabes Roberto cuantas generaciones hemos visto pasar tu y yo-

-Ufff, un montón-, responde Durán -pero aún no entiendo porque me llamaste sino quieres intervenir en esta situación-

-Cholito, tu eres inspiración de la gente, de los deportistas, sólo te pido que lo sigas sienda y que nos llenes a todo de orgullo y que algún día vean en tu vida algo en que motivarse-

-Sé que en ocasiones no he sido buena contigo, te descuide mucho, pero sabes que no eres el único panameño que amo y que tengo también mis hijos que cuidar. Sólo te pido que vuelvas más seguido y que me visites más en el cerro, que me saques a pasear como siempre-

-Siempre he hecho eso y lo seguiré haciendo y prometo visitarte más para que vuelva la brillantez a tu rostro querida bandera mia. Emblema de mi corazón. Tranquila que seguiré luchando por el deporte a mi manera- expresó Durán.

-Ya me voy, La Fula debe estar brava buscándome, ella es muy buena pero a veces no entiende mi amor por ti, mi bandera, debo traerla a hablar contigo-

-Durán no cambias, pero debes saber que el privilegio de hablar conmigo aquí en el Ancón es para aquellos panameños que me han hecho honorable. Y por cierto cuando salimos- dijo la Bandera.

-Tu siempre sales conmigo, siempre y ahora más que nunca, porque te amo, como amo a este país, a mi madre y a mi natal Chorrillo. Por cierto banderita cuidame a mi gente-, expresó Durán.

-Descuida Mano de Piedra, eso siempre lo hago, cuidate y gracias por todo lo que haz hecho-, dijo la Bandera.

– Todo te lo debo a tí banderita mia, tu que reposas aquí en la patria de los ángeles y bajo tu sombra y hermosos colores vigilas a esta hermosa nación-, manifestó y emocionado Durán, quien se despide con un beso a la bandera, para tomar el camino de descenso al Áncón.

Antes que Durán se pierda en el horizonte la Bandera le pregunta.

-Cholo a donde vas-, Durán responde: -a donde María "Pescao"  en El Chorrilo que tengo tiempo que no como mariscos con patacones-.

Por: Omar De La Cruz

Fotos ilustrativas cortesía de EPASA

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