BOCAS A LA FINAL, INADAPTADOS CHIRICANOS DAÑAN AL BÉISBOL

Miércoles 5 de mayo.

En una bochornosa y triste noche para el béisbol panameño, el equipo de Bocas del Toro venció 3 carreras a 2 al equipo de Chiriquí por abandono del equipo de chiricano en la octava entrada.  En el primer episodio los chiricanos anotaron su primera raya y los totugueros respondieron con 3 carreras en el mismo primer episodio.  El buen control de los lanzadores impidieron que ambas novenas anotaran en los episodios desde el segundo al séptimo, pero en el octavo episodio los chiricanos anotaron una carrera acercandose peligrosamente a los bocatoreños.  El equipo de Chiriquí tenian las bases llenas, con un "out" en contra, luego Alexis Espinoza bateó hacia el campocorto que atrapó el bocatoreño Edward Toló.  Este a su vez realizó el tiro a segunda base a Valentino Arce, quien tuvo un fuerte encontronazo con el receptor Juan Vega, que quedó fuera.  En una jugada en segunda base el chiricano Juan Vega fue sacado en "out" pero al momento de barrer la base obstaculizó violentamente al bocatoreño Valentino Arce y el árbitro decreto interferencia y automáticamente decreto el tercer "out".  Esto inició una acalorada discusión que trajo como triste final que los jugadores chiricanos irrespetaron a los árbitros, lanzaron cascos y muebles para las bebidas energéticas al terreno de juego y dilataron el desarrollo del partido.  Luego el árbitro jefe Fermín Batista, llamó a los chiricanos para que reanudaran el partido y defendieran ante los bocatoreños, pero los del valle de la luna, no salieron al diamante y el árbitro espero un breve lapso de tiempo a los chiricanos, pero estos decidieron no presentarse a jugar.  El árbitro jefe, al ver que los chiricanos no se presentaron al terreno de juego, decreto abandono por parte de los chiricanos y de esta manera Bocas del Toro pasa a la gran final.

Luego de esto los bocatoreños iniciaron su celebración en el diamante y la fanaticada chiricana, entro al diamante a recorrer las bases, provocando con gestos e insultos a los fanáticos bocatoreños que estaban en el terreno, ya que la Federación de Béisbol falto en las medidas de seguridad al contratar pocas unidades para este partido y a raíz de la provocación por parte de los chiricanos, se formaron peleas en el terreno de juego con los fanaticos bocatoreños y como si fuera poco también habian muchas peleas en las gradas.  Después de 15 minutos a haber iniciado las peleas, llegaron refuerzos de la policia los denominados "Control de Multitudes" a realizar un trabajo bastante tarde.

Panameños golpeados, con lesiones, niños que fueron agredidos con gas pimienta un total infierno se vivió en una lamentable noche para el deporte del béisbol. 

NO SABEN PERDER 

Con esta actitud poco profesional y que llena de tristeza a los amantes del deporte, nos da a entender que el equipo chiricano no sabe perder, ya que en una disciplina deportiva se caracteriza por el cumplimiento de las reglas, y si los árbitros tomaron una decisión, mal o bien se tenia que respetar esa decisión y pienso que el equipo chiricano tenia para empatar y hasta poder tomar ventaja en este 8vo episodio, pero no fue así.

Algo que tenemos que condenar es que algunos jugadores del equipo chiricano amenazaron con agredir a los árbitros, en el tunel y desde la caseta de los jugadores chiricanos, tiraron una pelota de béisbol a gran velocidad y lastimó el brazo derecho del pelotero bocatoreño Marlon Mesa.  Este proyectíl (mal intensionado) pudo tener trágicas consecuencias tanto a peloteros como a cualquier persona que estaba en el terreno de juego en ese momento.  Los jugadores chiricanos producto de su estado de ánimo gritaron que nunca más representarian a Panamá en compromisos internacionales.

En estos momentos en que los panameños debemos unirnos en contra de la maldita violencia, que cada día toma más víctimas y que nadie escapa de ella, estos actos violentos en el deporte nos entristesen y en vez de unir al país con un deporte, lo que hace es dividirnos.  Independientemente de que color es la bandera de la provincia en que hemos nacido, el color de nuestra sangre (por si no lo sabemos) es el mismo para todos los panameños.

Artículos y fotos: Aquilino Pérez "el birrioso".

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