Clásico Mundial: el béisbol se vistió de gala

26 de diciembre de 2006

Todas las miradas estaban fijas sobre Estados Unidos y República Dominicana en el primer Clásico Mundial de béisbol.
Podría el equipo caribeño, rebosante de astros de Grandes Ligas, traducir su superioridad teórica a la práctica en el terreno? ¨Dominarían a su antojo los norteamericanos en un torneo que diseñaron a su medida?
Ni lo uno ni lo otro. Cuba y Japón se robaron el espectáculo, avanzaron a la final, y le dieron el verdadero toque "mundial" al novel campeonato de marzo que decoró un 2006 sin mucho lustre en las Grandes Ligas, donde los Cardenales de San Luis se coronaron tras una sequía de 24 temporadas.
Fue la primera vez que peloteros de las mayores vistieron las camisetas de sus respectivos países en una competencia internacional, y en términos generales el experimento de Grandes Ligas y la asociación de jugadores recibió buenas calificaciones.
Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, México y Cuba representaron a América Latina entre las 16 selecciones invitadas, que se dividieron en cuatro sedes de primera ronda, entre ellas San Juan y Tokio.
Los venezolanos fueron eliminados en la segunda fase sin pena ni gloria, a pesar de contar con figuras de la talla de Johan Santana, Miguel Cabrera y Bobby Abreu. La maquinaria vinotinto nunca engranó y dijo adiós con tres victorias y tres reveses.
Puerto Rico, otra potencia que hizo gala de Carlos Beltrán, Bernie Williams e Iván Rodríguez, se quedó en el camino en la segunda ronda, mientras que Panamá y México ni siquiera salieron de primera base.
Las esperanzas estaban cifradas en Dominicana y Cuba, el campeón mundial y olímpico que tenía que probar que sus peloteros aficionados estaban a la par de los profesionales de las mayores.
A los dominicanos les sirvió de poco tener los cañones de David Ortiz, Albert Pujols, Miguel Tejada y Alfonso Soriano en su alineación, y sucumbieron ante Cuba en las semifinales.
Pero a última hora, Japón fue el gran ganador.
Sin estrellas como Hideki Matsui o Tadahito Iguchi, que prefirieron saltarse el campeonato para descansar, la escuadra nipona hizo mano de su excelente pitcheo, encabezado por el jugador más valioso Daisuke Matsuzaka, para alzar el trofeo del Clásico Mundial.
"Yo pienso que este Clásico es histórico porque se ha dado a conocer que no solamente los peloteros del béisbol rentado de Grandes Ligas son los que pueden llevar la supremacía'', comentó el jardinero cubano Frederich Cepeda después de sucumbir 10-6 en la final ante los asiáticos.
Matsuzaka fue el ganador de ese partido, y el serpentinero volvió a acaparar titulares a fin de año cuando los Medias Rojas de Boston pagaron la cifra récord de 51,1 millones de dólares a los Leones de Seibu, su novena en Japón, por los derechos a negociar un contrato.

Redacción de Birriapanama.com

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