Sólo hay una leyenda y soy yo: Durán

15 de octubre de 2006

Roberto Durán, conocido como "Manos de Piedra" por la contundencia de sus puños, dijo en una ocasión que "sólo existe una leyenda" en el boxeo y "soy yo", en una declaración que cobró vigencia  cuando ingresó al Salón de la Fama del Boxeo Mundial.
"Exacto, soy yo'', declaró mediante un intérprete minutos antes de su consagración definitiva en los anales del pugilismo.
"Todo mundo dice que soy una leyenda. Italianos, judíos, todos".
Durán, de 51 años, guardaba poco parecido con el hombre que ganó cinco títulos mundiales y se construyó un palmarés de 103-16 con 69 nocáuts de 1972 a 1989.
Cuando fue anunciado, ingresó a la sala del festejo con una bandera de su natal Panamá. Minutos antes había dicho que su incorporación al Salón de la Fama no tenía sólo una importancia personal "sino para todo el país de Panamá y para mi presidente … Todo Panamá está ingresando al Salón de la Fama''.
Durán fue la personalidad más conocida de las 13 que ingresaron también al Salón de la Fama, incluidos los ex campeones Matthew Saad Muhammad, Julian Jackson y Eddie Perkins, así como el anunciador Barry Tompkins. Los casi 900 invitados parecían ansiosos de llevarse un recuerdo inolvidable, obtener un autógrafo o externar su momento o pelea favorita de Durán.
Igual ocurrió horas antes cuando, una sesión de autógrafos, alrededor de 300 personas asistieron e hicieron fila para esperar su firma.
Grandes historias
En la ceremonia, el momento más memorable de Durán para el referí Gwen Adair, ya en el Salón de la Fama, fue cuando el panameño se retiró en el octavo asalto de su segunda pelea con el estadounidense Sugar Ray Leonard. "Me quedé impactado cuando dijo "No más", dijo Adair. "Es un macho".
Para otros, fue el nocáut de Ken Buchanan el 26 de junio de 1972, que dio a Durán su primer título mundial, la corona de peso ligero de la Asociación Mundial de Boxeo.
La pelea favorita de Durán: ninguna de las mencionadas por los asistentes. Prefirió la victoria en Panamá sobre "Ñato" Marcel que le dio su primer título en general.
Los combates en su adolescencia le ayudaron a forjar su ferocidad en el cuadrilátero, y el sábado Durán se jactó de no haber temido a ningún boxeador en el ring. Fue ese carácter indómito lo que permitió a Durán ganar la simpatía de los aficionados y la consagración, de la cual dijo: "es el título más grande que un peleador retirado pueden tener''.

Por: José De Aragón

 

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